La Catedral
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共 23 段- --Pero lo cierto fue--continuó al poco rato--que caíste en l
- Gabriel sentíase conmovido. Se apoderaba de él la dulce embr
- Gabriel fue al Seminario, y la familia creyó que las Claverí
- Algunas mañanas asomábase a la capilla Mozárabe, siguiendo a
- Durante dos años, el joven Luna no hizo otra cosa que leer.
- Gabriel pasó muchos meses aislado en su encierro. Por alguna
- Con sus ojos audaces de loba hambrienta invitaba a Luna a en
- --Lo que pasa con frecuencia en el mundo y aquí no había ocu
- --Y ahí dentro, Gabriel, hay obras notabilísimas que no debe
- --¿Y como hombre? Todo un barbián. Nada de hipocresía y de l
- --¿Y qué es eso?--dijo Gabriel, enardeciéndose--. Tú mismo n
- La fama de Gabriel se difundía entre el personal humilde del
- --No; la España castiza, la España española, sin mezcla de
- --Pero hombre, Gabrielillo, debes de estar loco. Esos viajes
- --Así se comprende--dijo Gabriel--la cínica confesión del ca
- --Ríase usted también de la pobreza actual de la Iglesia en
- --Por esto que no quede--dijo don Antolín con resolución--.
- --No lo dudo; es para lo único que servimos los españoles: p
- --¡La creen mi querida!--decía con acento iracundo--. ¡Mi po
- Don Antolín, que conocía bien el rebaño confiado a su custod
- Por la noche, Sagrario habló a su tío, admirando aquella ene
- --No sé los años que arrastro esta carraspera--decía el viej
- «¡Aún como soy yo!--se decía Gabriel--. Si en mi lugar estuv