El señorito
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共 15 段- Ella también era una fruta del país, sazonada y dulce como p
- --Sí, señor, lo fué en los primeros momentos, pero á los poc
- El cura volvió á mirar á Octavio, sonriendo esta vez malicio
- --Este Pedro--dijo el cura--es un buen muchacho... es un bue
- Una vez en la trastienda, que era una sala cuadrada bastante
- Almorzaron en el palacio, y gracias á esta circunstancia hub
- Trascurrieron bastantes días. Octavio, alentado por la extre
- --No puede usted figurarse, condesa, qué impresión tan honda
- Y dicho y hecho: la condesa, á pesar de los ruegos y las pro
- Por la tarde, cuando no tomaba el álbum y los lápices para i
- La condesa agarró el sombrero del mayordomo y voló á uno de
- --¡Pobre niña!--murmuraron sus labios.--¡Por qué andarán tan
- Arden en silencio; la mitad está convertida en brasa. Alguna
- --Vamos, vamos... Al parecer se trata de un caso de concienc
- Se estremeció de horror. ¿Sería posible que Dios la perdonas