La araña
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共 14 段- Y Esteban Alvarez, poseído de entusiasmo, dió a conocer a su
- Cuando Tomasa supo la desgracia que acababa de ocurrir y la
- La llegada del vizconde había excitado ya su curiosidad, y c
- --Nada me importa el premio que pudiera darme el Gobierno. ¡
- El autor de todo lo creado, del que era en aquellos momentos
- --Sí, yo; allá en la triste emigración procuré enterarme de
- Conforme se desvanecía la fe de la joven, el jesuíta redobla
- --¡Mientes, miserable falsario!--rugió Alvarez, cada vez más
- Todo menos eso. Estaba él dispuesto a todo antes que a poner
- El diputado estaba tan colérico, que, a pesar de toda su rel
- Enriqueta, ante aquel silencio, sentía caprichos de niña, y
- Las bayonetas hurgaban furiosas bajo las camas, de donde sal
- Alvarez sonreía ante tanta candidez.
- Fueron los dos, amo y criado, a escapar por una callejuela q