PASTELILLOS Á LA ESPUELA

Para medio kilo de harina en polvo póngase una copa de leche de vaca,

cien gramos de manteca del mismo bactracio y otro tanto de la de cerdo

vegetal. Añádase á esto un poco de sal, tres huevos huérfanos de cáscara

y la esencia que se quiera, no siendo esencia de trementina. Mézclese

todo hasta que quede convertido en una pasta simpática susceptible de

ser extendida sobre una mesa ó sobre un catre, siendo preferible lo

primero. Trabájese durante un prudencial colapso de tiempo y no con el

rollo, sino con las manos que se ha de comer la tierra, tratando al

amasijo como quien jabona y restrega una chambra. Extiéndase un pedazo

de la masa sobre un pedazo de la mesa, dejándolo con el rollo del grueso

de una peseta (no en perros, sino en plata), y córtese con la espuela en

trozos de figuras caprichosas al par que honestas. Fríanse los

pastelillos en aceite hasta que estén dorados á fuego. Concédaseles el

retiro, cúbraseles cariñosamente con una manteleta de azúcar en polvo y

condúzcaseles á la mesa en palanquín.

¿Por qué se llaman _á la espuela_ estos pastelillos? Porque, según queda

indicado, interviene en su confección el instrumento denominado _espuela

de repostero_; no vaya á figurarse el lector que se trata de la espuela

del jinete y que al aplicársela á los trozos de masa, éstos comienzan á

galopar por la cocina.

Cocina cómica: Recetas de guisos y postres, poesías culinarias, y otros excesos · 第 71 / 118 题