CREMA DE FRESAS

Cógese (con cuidado de no dejarlo caer sobre un pie) un perol de tamaño

natural, y en su cavidad metálica colócanse dos cucharadas pequeñas de

harina de trigo pequeño, bien tamizada, ocho yemas amarillentas y dos

onzas de azúcar en polvo fino. Á esta mezcla se le da movimiento con un

honrado mimbre, y á los cinco minutos y dos segundos se le incorpora

cuartillo y medio de leche de cabras hirviendo (no las cabras), sin que

cese el movimiento de la crema hasta que se halle en un estado de

alarmante espesor. Colócase ésta en el tan aplaudido baño de doña

Mariquita por espacio de diez minutos: se le agrega 15 gramos de

gelatina disoluta, y al hacer salir del baño á la crema, en lugar de

secarla con una sábana, se le pasa por un colador lo más atento posible,

dejándola enfriar como á cualquier hijo de vecino. Así las cosas, se le

añade el líquido producido por una libra de fresas que habrán sido

previamente despanzurradas sin contemplación alguna, ó pasadas, no por

exceso de madurez, sino por un cedazo bondadoso. Mezclada la pasta de

las fresas con la crema, se coloca en un molde de figura caprichosa,

como, por ejemplo, una torre árabe, ó la cabeza de San Juan Bautista, y

el molde dentro de un cacharro mayor que él, cuyo contenido sea hielo

del más frío que haya. Momentos antes de servir este postre (después

no), se le saca del molde, se le acomoda en una fuente y se le rodea,

para mayor honra suya, de bizcochitos ó de lenguas de gato mudo.

¿Y saben ustedes lo que les digo? Que está muy rico. Palabra.

(Las cantidades indicadas son para diez personas, ó bien para nueve si

una de ellas come por dos.)

Cocina cómica: Recetas de guisos y postres, poesías culinarias, y otros excesos · 第 70 / 118 题