MOLLEJAS CON SALSA BEARNESA

Y dice la receta del gran cocinero Domenech: «Se cortan muy finas cuatro

escaluñas».

Primer tropiezo para mi ignorancia: ¡no sé qué son escaluñas! Nos

acogemos al Diccionario y no contiene la palabra escaluña. Las más

parecidas que hay son «escalígena» (género de la apreciable familia de

las leguminosas), y «escaleta» (instrumento para montar las piezas de

artillería).

Pero volvamos á la receta. «Se cortan cuatro escaluñas de artillería y

se ponen en un cacito que contenga por la parte de adentro medio vaso de

vinagre de estragón (sin vaso), reduciéndolas por el fuego á la mitad.

En otro cacito puesto en el baño de la señá María, se echan 25 gramos de

manteca de vacas insurrectas, tres yemas de huevo, sal y pimienta. Con

un batidor (no con un peine) se mueven bien hasta que entran en ganas de

cuajar, y entonces ¡plaf! se les echa encima el vinagre y las

escataluñas ó escaluñas, agregando algo más de manteca, sin cesar de

batir la salsa hasta que quede más espesa que el verbo.

Las señoras mollejas estarán cocidas en blanco y puestas en una fuente

sobre una servilleta planchada, con una cenefa de patatas cocidas sin

planchar, pero moldeadas según las leyes vigentes.

La salsa bearnesa, que ha de ser hecha diez minutos antes de servirla

(pues diez minutos después llegaría tarde), habrá de salir á la mesa

dentro de una salsera, y puede casarse, igualmente que con las mollejas,

con los pescados, bisteques, entrecocotes y demás volátiles.

No le falta á la receta más que indicar á qué clase de seres han de

pertenecer las mollejas: si han de ser de gallina, de pavo, de carnero ó

de senador vitalicio.

Cocina cómica: Recetas de guisos y postres, poesías culinarias, y otros excesos · 第 47 / 118 题