SALSA PARA ESPÁRRAGOS

Ha llegado á nosotros una receta que comentamos á continuación:

«Se le deja cocer dos minutos á un huevo (el original dice guebo). (Esto

está bien; ¿á qué oponerse á los deseos del huevo?) Luego se le quita

del agua (para evitarle un reúma). Después se casca (¡pobrecito!) sobre

un cacharro y se bate con un tenedor (¡oh lucha desigual!) mezclándolo

con una cucharadita de café de aceite (¿cómo será, el café de aceite?).

Se le echa pimienta blanca, sal (no indica de qué color) y una cuchara

llena de vinagre (¿no estorbará, la cuchara allí dentro?). Después de

bien batido, se saca la salsa en una salsera. (Es natural; sacarla en

una pandereta, verbigracia, sería un desatino) y se sirve al mismo

tiempo de servir los espárragos. (¡Claro! Servirla una semana después,

sería otro disparate.) También en esta salsa se puede echar media

cucharada de mostaza francesa. (¡Ya lo creo que se puede!... Y un par de

sinapismos completos. Pero deber moral de echarla, realmente no le

hay).»

Servidos los espárragos con el apreciable acompañamiento de la salsa

referida, no le queda al comensal de buen gusto otro remedio que

chuparlos por el extremo verde, despreciando el otro, y después chuparse

los dedos, siquiera basta la segunda falange.

Cocina cómica: Recetas de guisos y postres, poesías culinarias, y otros excesos · 第 48 / 118 题