SALSA DE GROSELLAS VERDES

Se adquiere una libra de grosellas célibes. Se las limpia con un plumero

y se las da un baño de asiento en agua hirviendo durante cinco minutos.

Se las escurre luego con mucho mimo y se las pasa después por un _sedaso

de seda_ (palabras de Domenech, el apóstol de la cocina). Después se las

obliga á penetrar en una cacerolita, donde permanecen en la agradable

compañía de una copa de vino, todo lo blanco posible, y un polvo de

azúcar y canela (aunque nos parece poquísimo un solo polvo). Complétase

esta salsa con una cucharada de jugo de carne y cincuenta gramos de

manteca de vacas antiespasmódicas. Cuece todo durante diez minutos, al

cabo de los cuales se arrebata la salsa del regazo de la hornilla y se

la invita á meterse en una salsera.

También puede hacerse la salsa sin mutilar las grosellas ni molestarlas

haciéndolas pasar por el cedazo. En este caso, bueno es servir con ellas

unos picatostes largos y estrechos de pan francés, que suelen congeniar

con las grosellas, aunque parezca mentira.

Se emplea esta salsa generalmente para acompañamiento de pollos,

gallinas, perdices, ternera, rosbif, solomillo de recaudador de cédulas

personales ó cualquiera otra legumbre del mismo género.

Cocina cómica: Recetas de guisos y postres, poesías culinarias, y otros excesos · 第 46 / 118 题