Véase la clase: Se buscan pollos por doquier y se les deja curiosos (no
amigos de enterarse de lo ajeno, sino limpitos y arregladitos). Se los
ata con un pedazo de tramilla (que no es ningún veneno) para que adopten
buena forma, aunque en estas cosas no es el todo como en los negocios de
Estado.
Así dispuestas las aves, se busca una cacerola que tenga dentro 50
gramos de manteca de senador yankee, se arrima al fuego el cacharro y en
él se rehogan los pollos, aunque sea engañándoles con un pedazo de
cebolla vegetal hecha tirillas pequeñas, una hoja de laurel artístico,
tomillo campestre y perejil moscovita en rama, formando todo ello un
bouquet lindísimo y bien atado, para poderlo despedir de la cacerola
cuando ya no sirva (¡oh condición humana!).
Así que los pollos se van acostumbrando al calorcito, y toman un color
morenito agradable, se les halaga con una copa de Jerez. Se les remoja
con una cucharada de caldo y otra de salsa española (¡olé!) ó jugo
español de carne de vaca peninsular ó de patrona ibérica. Se les deja
cocer á sus anchas y despacito para que no se equivoquen, tratándoles
con afecto hasta que se pongan suaves, que es cuando llega la ocasión
de echarles trufas de Perogordo y champignones hechos cisco, con
acompañamiento de nuez mosqueada, vino blanco y mantequilla en buen uso.
Después de haber hervido todo con moderación, se les quita la tramilla
(que puede aprovechar la cocinera para hacerse unas ligas); se aparta
del fuego á los pollos, cuidando de que con la transición no se
constipen, y se les coloca en una fuente mayor que ellos (menor jamás),
tanto que pueda contener en todo su perímetro una valla de huevos fritos
y picatostes de confianza, que, rodeando los pollos, impida la fuga de
éstos.
NOTAS.--1.ª Por más que arriba no queda expresado, lo primero que hay
que hacer con los pollos es prenderlos, asesinarlos y quitarles los
cañones.
2.ª El autor de la receta original concluye diciendo que este plato se
puede comer después de haber hecho lo indicado.
Y dice muy bien; porque comerlo antes de haberlo hecho, sería realmente
una bobada mayúscula.