Se procede á la busca y captura de un cabrito de buena familia. Se
agarra un cuchillo y se lo hace pedazos al animal. Acto seguido se
proporciona uno ajos y perejil. Pica uno los ajos con cariño; y todos
los objetos mencionados (excepto el cuchillo) se introducen en una
cazuela, procurando que ésta no tenga ningún agujero en su parte
inferior. Añádasele pimentón rojo. Después se le agrega en cantidad
respetable aceite frito, que caerá suavemente sobre el cabrito de
referencia, el cual recibirá además un poco de caldo y se dará por muy
satisfecho. Todo ello en la indicada situación será abandonado por el
oficiante, para que sobre lumbre poco fuerte vaya haciéndose despacio.
Llegada la hora del almuerzo y ya en la mesa el cochifrito, no quedan
más que dos caminos, ó comerlo ó dejarlo.