605. _Nunc ratio reddunda, augmen cur nesciat æquor_...

Debo ahora explicar de qué depende que el mar nunca aumente su volumen:

causa, en efecto, sorpresa á primera vista, la consideración de que el

caudal de aguas que en él penetra, ya procedente de ríos numerosos,

ya de tempestades, ora de lluvias, ora de manantiales, no determine

crecimiento en el Océano; pero se desvanece la admiración cuando se

observa que todas esas masas líquidas que en el mar se pierden con

relación á la importancia de éste son como una gota imperceptible.

En cambio, el calor del Sol evapora del mar una cantidad de agua no

pequeña; y si los rayos solares pronto dejan secos los vestidos mojados

sometidos á su influencia, ¿cuál no será el efecto que produzcan en

toda la dilatada extensión de los mares? Hemos, pues, de pensar que

el Sol, aunque débil se muestre, por más que en cada sitio del mar

produzca escasa evaporación, en el total del Océano ha de causar

enormes pérdidas.

También los vientos que barren toda la superficie de los mares han

de arrebatar á éstos alguna parte de su caudal: pues observamos que

durante una sola noche con su fuerte soplo secan los encharcados

caminos y endurecen el barro acuoso.

Te he informado igualmente de que las nubes se apoderan de una cantidad

de agua del mar, con la cual riegan todas las tierras cuando á impulso

de los vientos se deshacen en lluvias.

Y, por último, si la tierra es un cuerpo innegablemente poroso y está

en contacto con el mar, éste recibe de aquélla tributos que reponen

su caudal; también da á la tierra aguas que, bien por filtraciones,

bien por retrocesos abundantes, en los manantiales se acumulan, y ya

purificadas suben á la superficie y corren por los cauces que les

facilitan paso.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 291 / 302 题