858. _Multaque tum interiisse animantû sæcla necesse est..._

Muchas especies de animales debieron forzosamente perecer: las que

ahora existen se han conservado, unas por la virtud de su energía, de

su astucia, de su ligereza, y otras por el auxilio que les concedemos

en cambio de la utilidad que nos reportan; el cruel león y otras

bestias feroces, á su fuerza deben su propia conservación; la zorra á

sus ardides; el ciervo á su carrera; pero el fiel y vigilante perro,

los animales de carga, la sufrida oveja y el laborioso buey están

sostenidos por nuestra protección; siempre se veían perseguidos por

las fieras, anhelantes de paz, deseosos de entregarse á los pastos sin

peligros, y nosotros les ofrecemos esas ventajas en recompensa del

provecho que nos proporcionan. Pero los animales á quienes su propia

constitución ha negado fuerza de resistencia y condiciones de utilidad,

¿por qué habían de ser nuestros protegidos? Condenados á ser víctimas

de las otras razas, así vivirán hasta que la Naturaleza los extinga

completamente.

Entonces la Tierra tendía á producir animales de tamaño y de figura

monstruosos: el más notable de éstos fué quizá el andrógino, que tenía

formas propias de los dos sexos y que difería igualmente de uno y de

otro: unos animales aparecían en la vida sin piés, otros sin manos,

aquéllos sin boca, éstos sin ojos; y aun se producían cuerpos en que

los miembros estaban mutuamente adheridos y correspondían á seres

incapaces para avanzar ó retroceder, para huir de los peligros y para

proporcionarse alimentos.

Como éstos surgían otros monstruos en tanto que la Naturaleza

establecía un orden; pero no pudieron avanzar en la edad ni

desarrollarse ni reproducirse. Para el cumplimiento de esta última

función y transmitir á otros seres la vida recibida, son necesarias

algunas circunstancias: en primer lugar la adecuación de los alimentos;

en segundo lugar la formación de gérmenes fecundos esparcidos en todo

el cuerpo y la constitución de apropiados canales conductores; y en

tercer término la adaptación de los órganos sexuales con mutuos goces.

Pero ni han existido Centauros ni podían formarse especies de

naturaleza doble y de cuerpo doble con miembros de razas distintas;

combinación de elementos heterogéneos es imposible. Á nadie ha de ser

difícil comprender esta verdad.

En primer término, el caballo á los tres años de su vida se halla en

la fuerza de su edad; pero no así el hombre, que todavía en ese tiempo

busca el pecho que lo amamanta; el número de años que disminuye la

fuerza de los caballos y obliga á éstos á rendirse bajo el peso de la

vejez, es el mismo que representa la juventud del hombre y la época en

que éste fortifica sus miembros y en que su rostro se cubre de vello.

No creas que de la unión de semillas de caballos y de hombres pueda

formarse centauros, ni que haya sido posible la existencia de Escilas

que tuviesen la mitad inferior del cuerpo de figura y forma de perro,

ni otros monstruos de este género compuestos de miembros incompatibles

porque pertenezcan á seres que tienen diferente desarrollo, diversa

juventud, muy distinta índole, son excitados por Venus, de maneras

varias, tienen otras costumbres y se alimentan con substancias

diferentes; pues ya sabemos que nutre á las cabras la cicuta que es

veneno mortífero para los hombres.

Las llamas queman y consumen el rojizo cuerpo de los leones, lo mismo

que las vísceras y sangre de todos los animales. ¿Cómo pudiera suceder

que ese monstruo de triple constitución llamado Quimera, con cabeza de

león, cuerpo de cabra y cola de dragón, pudiera arrojar de su cuerpo

fuego á llamaradas? Afirmar que por ser nueva la Tierra, y el Cielo

reciente, era muy posible que se produjesen tantos monstruos, sin que

en apoyo de esta idea se halle más razón que la vana y frívola de la

novedad, es dar motivo para las fantásticas y absurdas suposiciones de

la fábula: debe decirse lo mismo respecto de la suposición de que por

las tierras circulasen ríos de oro; de que las flores de los arbustos

fuesen de diamantes, y de que los hombres dotados estuviesen de fuerza

y de estatura bastantes para saltar de un paso la vasta superficie

de los mares y para hacer girar con las manos todo el cielo. Aunque

la Tierra contenía innumerables gérmenes productores, de los cuales

se formaron muchas especies de animales, no por eso hemos de creer

que pudiese producir seres de elementos opuestos, y unir en un mismo

individuo miembros de animales diferentes; es lo cierto que plantas,

mieses y arbustos que la faz de la tierra cubren, nunca nacen juntos y

confundidos, sino tiene cada uno su peculiar esfera y conservan todos

las diferencias que la Naturaleza les ha señalado.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 275 / 302 题