381. _Denique tantopere inter se cùm maxima Mundi..._

Y la impía guerra que los más importantes organismos del mundo entre

sí mantienen desde tiempos muy remotos, ¿crees que nunca tendrá fin?

Tienden el Sol y otros focos de calor á absorber todos los líquidos y

á obtener sobre ellos una victoria hasta ahora no alcanzada á pesar

de sus esfuerzos; intentan acumuladas aguas caer en aluvión sobre el

Océano y ocasionar un diluvio ó producir extensa inundación, pero los

vientos arrebatadores y los ardientes rayos de Sol secarían los mares

antes de que las aguas llegaran á conseguir aquel resultado. Con igual

constancia sostienen los dos rivales guerra llevada á todas las cosas;

pero consideremos que, si la tradición no miente, ya una vez se dió el

caso de que el fuego dominase victorioso en toda la Tierra y otra vez

ocurrió que las aguas la invadieron casi por completo. Cuando el fuego

venció, parte del mundo fué abrasado por causa de la inexperiencia del

jovenzuelo Faetonte, que dejó marchar en fogosa carrera los caballos

del Sol por todas las tierras y considerable extensión del espacio;

pero el Padre Omnipotente, impulsado por terrible indignación, disparó

rayo certero sobre el atrevido mozo, y éste cayó herido; entonces Febo,

después de la desgracia de su hijo se presentó en el Cielo, tomó

la dirección del eterno luminar del mundo, sujetó los caballos, aún

jadeantes, los colocó en el camino que debían recorrer y restableció el

orden: esta fábula y otras semejantes cantadas por los poetas griegos

de la antigüedad son desechadas con desprecio por la razón, porque

ésta comprende que si el fuego hubiera llegado á dominar en la Tierra

mediante una inmensa cantidad de moléculas ígneas por todas partes

extendidas, forzosamente ó el fuego habría sido apagado por contraria

fuerza ó el mundo habría quedado consumido por voraz incendio. Y cuando

las aguas resultaron vencedoras, según dicen, muchas ciudades fueron

destruidas y en su trabajo demoledor las contuvo una opuesta energía

procedente de fuera del Universo; entonces las lluvias cesaron y los

ríos disminuyeron su furia.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 268 / 302 题