Este mismo olor, pues, irrita las fosas nasales, y aunque las moléculas
que lo producen tienen bastante alcance, no pueden ir tan lejos como
las del sonido y la voz, y especialmente, según ya he dicho, como los
simulacros que hieren los ojos y excitan la visión, porque aquéllas
se esparcen, se propagan lentamente, se descomponen con facilidad
en las auras y mueren con rapidez. Este fenómeno se realiza, en
primer término, porque las emanaciones se originan sólo de la parte
superficial de los cuerpos, y no admite duda que la energía de los
efluvios de lo interior procede, como lo prueba el hecho de que más
olor den los cuerpos que se fracturan, se machacan ó se descomponen
al fuego; y en segundo lugar, se nota que las partículas estimulantes
del olfato son más gruesas que las del sonido, por cuanto aquéllas no
pueden penetrar á través de los muros, mientras que éstas fácilmente se
transmiten. Demás de lo dicho, fácil es comprobar que las emanaciones
odoríferas no dan á conocer el lugar en que se hallan los cuerpos de
que dimanan; las auras los contrarían y marchan con lentitud ó se
disipan; nunca proceden como diligentes mensajeros que llevan rápidas
noticias de las cosas al sentido correspondiente: por esa causa muchas
veces los perros pierden el rastro que siguen.
Y no solamente las emanaciones sápidas y olfatorias tienen
acomodamiento desigual para los seres; también unas mismas imágenes y
unos mismos colores impresionan de manera distinta á diferentes ojos,
y aun á algunos produce afección dolorosa lo que á otros no molesta;
por ejemplo, el gallo, que ahuyenta la noche con sus alas y saluda
con vibrante voz la aurora, causa terror á los leones, que ante su
presencia huyen, tal vez porque del cuerpo de aquella ave doméstica
surgen substancias moleculares que se introducen en la pupila de los
ojos del león, el cual, á pesar de su ferocidad, sufre con ellas dolor
fuerte é irresistible; sin embargo, á nosotros no nos causan daño, bien
porque las mencionadas partículas no tienen acceso en nuestros ojos,
bien porque si en ellos penetran encuentran fácil salida sin ofender
nuestro aparato visual.