Voy á explicar ahora el procedimiento seguido por las emanaciones
odoríferas para influir en el aparato olfatorio. Necesario es que de
los cuerpos se desprendan y se evaporen muchas partículas que inunden
con sus efluvios extensos espacios, supuesto que los percibimos como
provenientes de todas direcciones. En verdad, las aptitudes y los
estímulos que con relación á los olores tienen los animales, han
de ser variadas tanto como sus especies; las abejas, desde largas
distancias son atraídas por el perfume de las flores apropiadas para la
elaboración de la miel; el buitre es guiado por la fetidez cadavérica;
el olor que deja en su fuga la fiera de hendida pesuña despierta la
especial disposición de los perros; el cándido pato, guardador del
romúleo alcázar, presiente por las corrientes del aire la aproximación
del hombre. Así, por el olfato los animales se sienten obligados á
buscar el alimento que les sea propio, y á huir de aquellos que les
perjudiquen; de ese modo se conservan las razas vivientes.