519. _Nunc alii sensus quo pacto quisque suam rem..._

No me parece difícil de explicar ahora el proceso que sigue para

manifestarse la acción de los otros sentidos: en primer término, las

ondulaciones sonoras y la voz afectan el oído cuando los elementos

correspondientes llegan al pabellón de la oreja y penetran por el

conducto auditivo: luego si las vibraciones excitadas por la voz y

cualquier otro sonido obran sobre nuestros órganos propios, no puede

negarse que son de naturaleza corpórea. En ocasiones la voz emitida

ofende la garganta y los gritos lanzados con violencia irritan la

tráquea, porque los principios materiales que forman la voz se

precipitan en número considerable por el estrecho tubo aéreo, lo

llenan, y luego al salir dañan el orificio laríngeo por donde se

esparce la voz en las auras: luego si la voz y el sonido en ocasiones

pueden producirnos dolor, sus elementos, no podemos negarlo, han de

ser corpóreos. Y no ignoras que si alguien comienza á hablar desde que

la aurora dibuja en el horizonte su tenue luz, y no cesa hasta que las

sombras de la noche se extienden, experimenta cansancio de fuerzas,

debilidad de nervios, languidez en todo el cuerpo, y mucho más si

mantuvo la conversación en voz alta: luego es indudable que la voz es

corpórea si produce detrimento mayor cuanto más se ejercita.

De elementos rudos procede la aspereza de la voz y su dulzura de

elementos suaves; también corresponden á otros apropiados el atronador

ruido que la trompeta envía á largas distancias, el áspero zumbido

que retumba de corneta retorcida y los amargos quejidos con voz

lúgubre lanzados por los cisnes que habitan los helados valles del

Helicón. Cuando intentamos representar por medio de palabras nuestro

pensamiento, formamos voces que los órganos bucales emiten, la lengua

articula y los labios moldean con su especial configuración. Siempre

que la voz articulada no tiene que recorrer un largo espacio desde los

órganos que la producen hasta los oídos que la reciben, las palabras

se oyen claras, distintas, con su propio sonido; pero cuando atraviesa

dilatada extensión se descompone, se desvanece en las corrientes de

aire; así, aun cuando oigas la voz, no podrás precisar sus inflexiones,

y, por tanto, no comprenderás el significado que tengan, porque habrá

llegado confusa á tu oído.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 243 / 302 题