474. _Invenies primis ab sensibus esse creatam..._

Comprenderás que las ideas fundamentales provienen de los sentidos,

que si no pueden engañar deben inspirarnos confianza, porque mediante

la investigación de verdades nuevas ellos mismos pueden vencer sus

antiguos errores. ¿Hay algo que nos merezca mayor fe que los sentidos?

¿Puede suponerse que la razón deponga contra ellos cuando todos los

datos de que se vale solamente de los sentidos proceden? Si fueran

falsos los antecedentes que ministran á la razón, falso ha de ser el

juicio que ésta forme acerca de las cosas. ¿Podrá el oído corregir á

los ojos, ó el tacto al oído? ¿Podrá el sabor rectificar al tacto,

ó á los ojos el paladar? Entiendo que no, porque tiene cada aparato

sensitivo su acción privativa y su peculiar energía; por esta causa

ocurre que la blandura, la dureza, la frialdad y el calor se determinan

por el órgano adecuado, el cual da también á conocer cómo sea lo

blando, lo duro, lo frío y lo caliente; los colores de las cosas y todo

lo que á los colores pertenece afectan á otro órgano, y separadamente

el sabor, el olor y el sonido se originan en esfera propia. Es un

hecho que unos sentidos no pueden corregir á otros ni reprenderse á sí

mismos; luego todos deben inspirarnos igual confianza: lo que para los

sentidos es verdad confirmada por el transcurso del tiempo, verdad es.

Y si la razón no pudiese alcanzar la causa de que los objetos realmente

cuadrados nos parezcan redondos vistos á distancia, vale más traducir

equivocadamente la defectuosa idea que tengamos de ambas figuras, que

dejar escapar de la mano los hechos patentes, negar el principio de

toda certeza y destruir los fundamentos en que descansa todo nuestro

bienestar y nuestra vida. No solamente se trata de evitar que la razón

por falta de base caiga arruinada, sino que la vida misma se haga

imposible como sucedería en el instante en que dejáramos de confiar

en los sentidos: hay que tramontar los precipicios que amenazan la

existencia racional, poner en fuga los daños que puedan perjudicarla y

atraer todo lo que la beneficie. Debes, pues, considerar como palabras

baldías todas las que sirvan para declamar contra los sentidos.

Así como en la construcción de un edificio, si imperfectos son los

planos que sirven de guía, ó si alguno de los muros que se levantan en

la fábrica se aparta de la perpendicular, ó si el nivel es falso en

alguna parte, la obra resulta disforme, defectuosa, inclinada, torcida,

sin gracia, de techos peligrosos, y amenazará ruina, ó al cabo se

desplomará como levantada contra las reglas más elementales del arte de

las construcciones, así también la razón habrá de admitir errores si

funciona sobre falsos datos de los sentidos.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 242 / 302 题