416. _Denique ubi in medio nobis equus acer obhæsit..._

Cuando en medio de un río que pasamos por un vado se detiene el caballo

que montamos y dirigimos la vista hacia las aguas, nos parece que el

cuadrúpedo, aunque inmóvil, es llevado contra la corriente; y si á

cualquiera otra parte convertimos la mirada creeremos que todos los

objetos son arrastrados de igual manera.

Si contemplamos un pórtico de columnas paralelas é iguales, de modo que

nuestra vista domine toda su extensión en sus dimensiones de longitud

y latitud, notaremos que las columnas parecen juntarse cada vez más;

que se estrecha el espacio que las separa; que el techo se aproxima al

suelo; que los dos lados se tocan; y por último, veremos una capacidad

confusa de forma cónica: los navegantes, que no ven más que cielo y

agua, piensan que el Sol nace en las ondas y que en ellas oculta su

fulgor. No creas, temerario, por estos hechos que los sentidos engañen.

Las naves en el mar batidas por el oleaje parecen destrozadas y con las

banderolas deshechas, al ignorante que desde el puerto las mira; porque

observa que una parte de los remos y del timón es recta, pero otra

parte, sumergida en las aguas, por efecto de la refracción de la luz,

á sus ojos se ofrece como si estuviera rota: durante la noche suelen

verse espléndidos astros que más allá de las nubes se mueven, por el

viento impelidos, en dirección opuesta á aquéllas; y claro es que

vemos lo contrario de lo que es en realidad: si con un dedo te haces

presión en la parte inferior del globo ocular podrás ver duplicadas las

cosas; contemplarás dos luces en cada luz que mires, dobles los muebles

de tu casa y los hombres con dos rostros y dos cuerpos.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 240 / 302 题