264. _Nunc age, cur ultra speculum videatur Imago..._

Ahora considera por qué motivo en el espejo se ve la imagen de las

cosas, y por qué parece reflejada á cierta distancia de aquél: ese

fenómeno obedece á la misma causa que nos hace ver á lo lejos desde

lo interior de la casa, cuya puerta esté abierta, los objetos que se

hallan fuera, aunque fronteros. Dos corrientes de aire hieren la vista;

se extiende una entre la puerta y el observador, y conduce á los ojos

de éste la imagen de la puerta y la de las cosas que se hallan á los

dos lados de esta última; la otra que impresiona en segundo lugar, y es

procedente de fuera, guía las imágenes de los objetos exteriores. Lo

mismo se nota en el espejo, cuya imagen viene á nosotros conducida por

el aire existente en el espacio que media entre él y nuestros ojos. Así

la vemos de seguida, lo primero; y después, en segundo término, cuando

la vista puede fijarse en el espejo, percibimos en él reflejada nuestra

propia imagen, que otra corriente de aire nos trae. Queda así explicada

la causa que nos hace ver la imagen á cierta distancia del espejo. Dos

corrientes de aire, una después de otra, producen este resultado.

Todas las cosas que están á nuestra derecha, en el espejo se ven á la

izquierda, porque la imagen del cuerpo que de frente se halla ante el

metal bruñido, también de frente se refleja, y, por tanto, en posición

cambiada. Igualmente, si en una mascarilla de greda aplicas barro

humedecido y lo aprietas fuertemente, obtendrás una figura, en la cual,

además de aparecer las partes salientes como entrantes, notarás que el

ojo derecho se muestra como izquierdo, y el izquierdo como derecho.

Sucede también que la imagen transmitida por unos espejos á otros,

cinco ó seis veces se reproduce. Todo lo que detrás de ti queda, ó

debajo ó á los lados, aun cuando se halle muy distante, lo puedes ver

reflejado varias veces en los espejos con que adornas tu casa; cada

uno copia la imagen proyectada en otro, y si uno la presenta hacia tu

derecha, otro la da á la izquierda, y en un tercero la verás restituida

á su primera posición.

No obstante lo dicho, las imágenes aparecen iguales en un espejo

compuesto de varias facetas; al mismo lado ofrecen todas la parte

correspondiente á nuestra mano derecha; pero también sucede que las

imágenes reflejadas se encuentren, se junten y den otra en la forma

primitiva, ya porque la simetría se deshaga por la conjunción de unas y

otras, ó ya porque la figura se cambie al convertirse para nosotros.

Los simulacros avanzan y se alejan con nosotros, é imitan nuestros

movimientos; pero si nos retiramos definitivamente del sitio en que

se halle el espejo, éste deja de dar nuestra efigie. Es ley de la

Naturaleza, en todo caso, que la imagen recibida en el espejo sea igual

á la reflejada.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 236 / 302 题