113. _Primum animalia sunt jam partim tantula, eorum..._

Animales hay tan pequeños que son como la tercera parte del tamaño que

tienen los cuerpos más diminutos que puede la vista dominar. ¿Cómo

calcularemos el volumen de los intestinos de esos animales? ¿Cómo será

el tejido muscular de su corazón? ¿Cómo sus ojos, sus miembros, sus

articulaciones? ¡Qué pequeñez! ¿Y podremos concebir la sutileza de los

elementos que componen su ánimo y su alma? ¿Podrás imaginar algo más

pequeño y más delicado?

La panace, el amargo ajenjo, el suave abrótano y la triste centáurea

exhalan penetrante olor, significativo de los simulacros que de esas

plantas brotan y luego vuelan de muchos modos, aunque sin energía para

hacerse perceptibles á la vista; pero nadie podrá apreciar la relación

que existe entre el tamaño de las moléculas componentes de esas

emanaciones y el de los cuerpos de que se han producido.

Pero no pienses que en el aire vagan solamente los simulacros que de

los cuerpos se desvían; hay también otros que se forman espontáneamente

y residen en ese cielo, que es llamado aire, en el cual afectan

distintas figuras y no cesan de moverse de muchos modos: son los que

forman las nubes que crecen y cambian de apariencias en el cielo,

cuya extensión visible muchas veces cubren; en unas ocasiones parecen

gigantes que vuelan y poco á poco extienden la obscuridad por todas

partes; en otras semejan grandes montes, que de la tierra se desprenden

para acompañar al Sol en su curso; y algunas veces se muestran con la

forma de bestia feroz, que guía y distribuye las nubes.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 232 / 302 题