88. _Præterea, omnis odos, fumus, vapor, atque aliæ res..._

Los olores, el humo, el calor, y otras emanaciones similares á éstas,

se difunden fácilmente en el aire porque tienen su origen en lo

interior de los cuerpos, y al salir de éstos hallan obstáculos que

los obligan á separarse de la línea recta y á esparcirse por donde

logran abrirse camino; pero la tenue película de los colores, puede, al

extenderse, conservar la misma forma que tiene en los cuerpos de que

procede, porque, de lo exterior surgida, nada se le opone para que siga

la dirección recta.

Los simulacros se muestran en los espejos, en el agua, en las

superficies pulimentadas; y pues tienen la misma apariencia de

los seres que representan, han de ser imágenes de estos mismos.

Es indudable que los cuerpos sensibles de fáciles emanaciones se

reflejarán mejor que aquellos otros de moléculas muy tenues cuyo poder

para manifestarse ha de ser muy escaso.

Cuerpos hay, no obstante, que nos dan sus imágenes muy disipadas,

y, por lo extendidas, invisibles; pero si las emanaciones que

repetidamente exhalan chocan en un espejo, se recogen, se reunen, se

reflejan y se hacen perceptibles para el sentido de la vista: por esta

causa los espejos representan fielmente la figura de las cosas que

tienen delante.

Ahora debes considerar cuán delicadas y sutiles han de ser las

imágenes de cuerpos que existen sumamente pequeños, tanto que la vista

más perspicaz apenas distinguirlos consigue. Con este motivo voy á

confirmarte en pocas palabras lo que ya sabemos acerca de la tenuidad

de los primeros principios de las cosas.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 231 / 302 题