51. _Id licet hinc quamvis hebeti cognoscere corde._

Esta explicación es fácil de entender aun para aquellos que tengan

rudo ingenio, porque todos pueden ver y sentir á cada momento densas

emanaciones de algunos cuerpos difundidas en el aire, como el humo

que de la leña se desprende y el calor que se origina del fuego; pero

todavía existen otras de contextura más condensada y viva, como la

túnica de abrigo que la cigarra suelta en la estación ardiente, las

membranas que los novillos de su cuerpo despiden al nacer y el vestido

que lúbrica serpiente deja entre los espinos á merced del viento. Esas

observaciones demuestran que de las superficies de los cuerpos emanan

propias sutiles imágenes, las cuales unas por condensación de sus

moléculas componentes se hacen ostensibles, mientras que otras, por

disgregación de estas mismas, no adquieren apariencias fenomenales;

permiten asegurar los hechos estudiados que esas partes desprendidas de

la superficie de todos los objetos en cierto modo conservan la forma de

sus cuerpos generadores, de los cuales más se apartan á medida que más

obstáculos se les oponen en el momento de su aparición.

Porque no solamente de lo interior de los seres se exhalan esos

corpúsculos sino también de lo exterior, como antes he dicho y como

podemos comprobar con los colores: las colgaduras amarillas, rojas ó

moradas que ondean pendientes de las vigas de los teatros tiñen de su

color la escena, las decoraciones, á los senadores, á las matronas y

las estatuas de los dioses; y cuanto más se evita que en el teatro

penetre la plena luz del día, más encantos ofrece á la vista el reflejo

movedizo de los colores[44]. Si éstos se desprenden, como creemos

notar, de la superficie de los paños, también habrá otros cuerpos

que de igual modo emitan sus propias imágenes, pero muy sutiles y

finísimas, tanto que sean imperceptibles para nuestra vista, aunque

ofrezcan fieles vestigios de los cuerpos que las hayan producido.

[44] Tres clases de colgaduras usaban los romanos en los teatros:

cortinas, tapices y paños; éstos servían para proteger de los

rayos del Sol á los espectadores.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 230 / 302 题