854. _Et si jam nostro sentit de corpore, postquam..._

Y si después de separados de nuestro cuerpo el ánimo y la actividad

anímica aún conservaran la facultad de sentir, nada podría importarnos

ese hecho, supuesto que somos producto de íntima unión constituida por

el cuerpo y el alma. Si transcurrido algún tiempo después de nuestra

muerte pudieran volverse á unir del modo que ahora lo están nuestras

partes integrantes, y por segunda vez nos fuera dada la luz de la

vida, tal suceso en nada podría afectarnos por haberse interrumpido la

continuidad de nuestra existencia. Nada que nos haya pasado antes de

que tuviéramos conciencia de nosotros mismos, puede importarnos, como

no debe afligirnos preocupación alguna por lo que hagan de nuestros

restos las futuras generaciones. Si meditamos acerca de las mudanzas

y movimientos que indudablemente ha experimentado la materia durante

una serie de pasados siglos, habremos de convenir en que los elementos

pueden haberse combinado en otras ocasiones lo mismo que lo están hoy;

pero la memoria no puede conservar recuerdos acerca de esos cambios

por las pausas que ha habido en la existencia y por los distintos

movimientos extraños á las sensaciones á que pueden haber estado

sometidos los elementos del alma. La muerte exime y libra de todo

sufrimiento á aquel individuo que sin duda habría de padecer cualquier

daño en el supuesto de que viviera dentro de algún tiempo como ahora

vive. Debemos considerar, por tanto, que en la muerte nada hay que

nos inspire legítimo temor, porque no puede sufrir quien no existe; y

para el efecto de las sensaciones no hay diferencia entre el objeto

que nunca ha sido capaz de tenerlas, y el ser á quien la muerte eterna

salvó de mortal vida.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 218 / 302 题