802. _Quippe etenim mortale æterno jungere, et unà..._

Y ciertamente, unir lo mortal con lo eterno y suponer una recíproca

influencia entre lo uno y lo otro es delirar. ¿Puede haberse discurrido

mayor absurdo que el de juntar cosas tan diversas y contrarias como

son las comprendidas en lo perecedero y perdurable, y pretender que

soporten en continua repugnancia daños comunes?

Para que un cuerpo subsista eternamente es necesario, ó que sus

componentes sean por completo sólidos y resistan el choque, la

penetración y la disociación producidos por otros cuerpos, como sucede

á los elementos de la materia, de los cuales con extensión hemos

tratado anteriormente, ó que no sea susceptible de choques, como el

vacío, que permanece siempre intacto y nunca puede ser destruido, ó,

por último, que no esté rodeado por un espacio al que sean lanzados

sus fragmentos; de esta manera última es eterna la Suma de las sumas,

fuera de la cual no hay nada que pueda alterarla ó disolverla, ni

lugar en que se disipe, ni agentes que la disminuyan ó quebranten.

Pero, como ya he demostrado, el alma no tiene solidez absoluta, porque

en todas las concreciones hay que admitir intersticios; ni tiene las

condiciones del vacío, porque hay en la Naturaleza otros cuerpos que

pueden producir trastornos en su composición y rodearla de invencibles

peligros; existe, además, un espacio infinito donde la energía anímica

puede anularse y los elementos del alma pueden ser precipitados á la

disolución. Luego para el alma no están cerradas las puertas de la

muerte.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 216 / 302 题