771. _Quove modo poterit pariter cum corpore quoque..._

¿Y cómo podrían el alma y el cuerpo alcanzar una igual fuerza y

perfección si no tuvieran un solo y el mismo origen? ¿Por qué en la

senectud las almas todas, sin excepción, abandonan á los miembros?

¿Acaso temen que encerradas en un cuerpo cercano ya á la corrupción, ó

metidas en un edificio vetusto puedan ser víctimas de la ruina? Pero

tales peligros no podrían alcanzar á seres inmortales.

Además, parece ridículo imaginarse que las almas, evocadas por

Venus, acudan presurosas al acto de la generación y del nacimiento y

contiendan entre sí en número considerable con extraordinario celo para

disputarse el nuevo cuerpo; á no ser que entre las almas exista un

pacto federativo en cuya virtud la primera que llegue con vuelo rápido

sea la preferida, y de este modo aquéllas no consuman sus fuerzas en

inútiles batallas.

Finalmente; ni en el aire se encuentran árboles, ni en el mar nubes, ni

los peces viven en los campos, ni en la madera hay sangre, ni en las

piedras savia: un propio lugar es adaptado para la vida y crecimiento

de cada ser, y no hay alma sin cuerpo dotado con sangre y nervios. Si

pudiera haber energía anímica sin aquellos órganos, también sería fácil

que el alma tuviera su residencia en la cabeza, en los hombros, en

los piés ó en cualquiera otra parte del cuerpo, supuesto que de todas

maneras siempre quedaría en la misma persona ó en el mismo vaso. Pero

si no podemos dar por cierto que en nuestro cuerpo exista un lugar

fijo donde el ánimo y el alma puedan residir y crecer, tampoco debemos

admitir como verdadera la idea de que puedan existir fuera del cuerpo:

necesario es, pues, afirmar que cuando el cuerpo muere también el alma

se disipa.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 215 / 302 题