671. _Præterea, si inmortalis natura Animai..._

Si el alma fuere de inmortal naturaleza y se uniera al cuerpo en el

instante en que éste apareciera á luz, ¿cómo no sabemos de propia

experiencia absolutamente nada anterior á la vida y no conservamos el

menor vestigio de las acciones pasadas? Y si tanto se altera el alma

que llega á olvidar todo lo pasado, entiendo que el estado á que se

reduce difiere poco de la muerte. Conducidos por estas observaciones

hemos de vernos obligados á confesar que todas las almas que antes

hayan vivido murieron, y que las ahora existentes ahora se han

producido.

Además de lo expuesto, si el cuerpo ya formado recibe la potencia

vivificadora del alma cuando traspasa los umbrales de la vida,

entonces, con seguridad, no la sentiríamos crecer con los miembros en

todo el cuerpo, en la sangre toda, sino viviría, como en una jaula,

indiferente á las mudanzas que el cuerpo tiene durante la edad, y no se

desenvolvería con el desarrollo del cuerpo. Así, dígase y repítase que

las almas tienen principio y están sujetas á las leyes de la muerte. Y

tampoco puede racionalmente pensarse que una substancia determinada,

sólida, se junte estrechamente al cuerpo y no siga la suerte de éste;

lo contrario es lo que los hechos manifiestan, porque el alma se halla

en todas las partes del cuerpo, en las vísceras, en las venas, en

los nervios, en los huesos y hasta en los dientes, como lo patentiza

el dolor que en éstos experimentamos frecuentemente, las sensaciones

desagradables que sufrimos cuando se toma en la boca agua helada y las

molestias que al masticar se tienen cuando en los alimentos se hallan

algunas asperezas. Y como la unión es tan perfecta, no es creíble que

el alma se salve de las incomodidades que padecen las articulaciones,

los nervios y los huesos, que tan íntimamente la poseen.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 212 / 302 题