635. _Et quoniam toto sentimus corpore inesse..._

Es indudable que las funciones vitales residen en todo el cuerpo y

que todo éste se encuentra igualmente animado; si repentinamente un

golpe divide en dos porciones á un ser vivo, y cada una de esas partes

cae en diferente dirección, no debe dudarse de que también el alma

quede fraccionada en dos mitades, cada una de las cuales acompañará

á la parte correspondiente del cuerpo; empero, si puede partirse no

puede ser eterna. Frecuente es que, en los combates, carros falcíferos

con rapidez extraordinaria separen miembros que siguen calientes y

palpitantes sobre el suelo, ya porque sobrecogida el alma por lo

instantáneo del golpe no ha sentido el dolor del daño, ya porque

absorta en los accidentes de la pelea no ha cuidado más que de valerse

de los miembros como instrumentos de batalla. Un guerrero no se

entera durante algunos instantes de que arrebatadoras hoces y rápidos

carros lo han privado ¡infeliz! del brazo izquierdo y del escudo con

que se amparaba de los golpes; otro, empeñado en escalar un muro, no

advierte por un momento que ha perdido el brazo derecho; otro intenta

apoyarse en un pié que le falta y que á su lado ve tendido en el

suelo, donde, moribundos, tartalean los dedos; también la cabeza, del

cuerpo separada, rueda, cubierta en sangre, y mueve los ojos y muda

el semblante, mientras que el tronco vida y calor conserva hasta que

se evaporan las reliquias del alma. Si de una serpiente que vibra la

lengua y te amenaza cortas la cola en varias partes con afilado hierro,

pero de manera que la porción anterior le quede intacta, notarás que

durante algún tiempo cada pedazo se agita, se retuerce y despide

substancias venenosas, en tanto que la cabeza se vuelve y clava los

dientes en el sitio herido para atenuar el dolor. ¿Supondremos que hay

tantas almas como partes separadas? Entonces cada ser animado tendría

á su disposición un número de almas no determinable. Lo que podemos

afirmar es que el alma se fracciona al dividirse el cuerpo; y en este

caso alma y cuerpo, igualmente divisibles, son igualmente mortales.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 211 / 302 题