Además, es un hecho que no puede soportar el cuerpo la ausencia del
alma: inmediatamente que ésta falta, aquél presenta pestilenciales
síntomas de próxima descomposición: ¿es posible dudar de que la
vitalidad anímica escapa, y en el espacio se desvanece como el humo?
La alteración que sufre todo cuerpo vivo cuando es alcanzado por la
muerte, ¿no es claro indicio de que el alma, fundamento de la vida,
en un momento descompuesta, huye por todos los poros y conductos del
cuerpo? Debes declarar que son muchas las pruebas de que deshecha la
estructura del alma, sus elementos se ausentan del cuerpo y disgregados
se confunden en las auras etéreas.
Frecuentemente el alma, sacudida por violencias extrañas y aun dentro
de las condiciones ordinarias de la vida, conmueve los órganos y parece
que va á abandonar repentinamente el cuerpo: una extrema languidez
altera el semblante como si la muerte fuera inmediata; una debilidad
excesiva se apodera de los miembros que amenazan con una inminente
dislocación; los sentidos suspenden sus funciones; las fuerzas del
organismo carecen de suficiente energía para mantener los lazos de
la existencia; el ánima y el ánimo perturbados, parecen próximos á
perecer, y positivamente dejarían el cuerpo si el choque experimentado
por ellos adquiriera alguna mayor violencia. Y si convulsiones y
trastornos tales sufre el alma dentro del cuerpo, ¿cómo puedes pensar
que fuera de él y confundida en el inmenso espacio, sea capaz de
resistir los embates exteriores y vivir, no ya perpetuamente, sino un
solo instante?