487. _Quin etiam, subita vi morbi sæpe coactus..._

Más aún; no pocas veces ante nuestros ojos se presenta el triste

espectáculo de un infeliz que atacado repentinamente por grave mal

cae al suelo como herido por un rayo: de la boca le salen espumas á

borbotones; temblor convulsivo se apodera de sus miembros; estertores

pavorosos de su pecho brotan; se agita con violencia, se retuerce con

angustias, se arquea con frenesí: la enfermedad ha invadido todo el

cuerpo, ha penetrado en el organismo, y el alma, afectada, manifiesta

su estado por estremecimientos epilépticos, de igual manera que las

más inferiores capas de agua cuando en el mar penetra el viento se

mueven, se arremolinan y se muestran á la superficie convertidas en

espumosas irritadas olas: el dolor de aquel desdichado tiene un cierto

desahogo en los gemidos que exhala; cuando menos disminuye al escapar

algunos gases del modo que tienen salida los elementos de la voz:

algunas veces, perturbaciones de esa clase ocasionan la demencia cuando

el ánimo y el ánima sorprendidos por un daño imprevisto en su primer

movimiento rompen el concierto de su unión. Al disminuir la causa

del ataque sufrido por el enfermo, el humor corrompido se restituye

á los vasos linfáticos de donde proviniera, el paciente comienza

á incorporarse, tembloroso y vacilante se yergue y recobra poco á

poco el uso de la razón y de los sentidos. Puedes conocer, ante la

consideración de casos como el que te he presentado, que el alma es

combatida por diferentes quebrantos, muy penosos, y que en ocasiones

se agita dolorosamente en el cuerpo cuya vida integra. ¿Y creerás que

si la vida se ausenta de un cuerpo subsistirá por sí sola en medio del

aire expuesta á todos los vientos?

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 206 / 302 题