427. _Principio, quoniam tenuem constare minutis..._

Ya he procurado hacer patente que en la formación del alma sólo entran

elementos muy delicados y aún más sutiles que los componentes del agua,

de las nubes y del humo, supuesto que su movilidad característica se

exalta prontamente por la más sencilla causa, aunque ésta no sea más

que la mera representación de atmosféricos vapores, como sucede cuando

en sueños nos emocionan el simulacro de los perfumes de los altares

y el humo de las víctimas sacrificadas en honor de los dioses. Así

como se extiende por todas partes el agua contenida en un vaso que se

quiebra, y como en los aires el humo y las nieblas se disipan, cree que

de igual manera nuestra alma, cuando del cuerpo se aleja, se desvanece

en menos tiempo del que los miembros necesitan para su descomposición.

Y si el cuerpo, que es como el vaso del alma, queda abatido por un

golpe mortal ó extenuado por falta de sangre, ¿podrá retener el alma

aunque sea con auxilio de la presión del aire, fluido que al cabo es

más fácil de penetrar que nuestros músculos?

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 202 / 302 题