Así pasa al género humano: la educación puede modificar la índole de
algunos hombres; pero éstos conservan siempre vestigios de la señal
que en su constitución les marcó Naturaleza. No creas posible arrancar
la propensión á los vicios que en algunos se manifiesta, ni evitar
que otros dejen arrebatarse por la ira, aquél sucumba á injustificado
temor, ó éste se dedique excesivamente á determinadas complacencias:
mucho difieren entre sí los caracteres de los hombres y las costumbres
que de ellos se derivan. No pretendo hacer ahora una disquisición
acerca de las causas ocasionales de esos fenómenos que señalo, ni
tampoco á exponer los dictados que corresponden á las figuras de los
elementos que tantas variedades crean; pero por inducción de los
hechos observados me atrevo á decir que las naturales inclinaciones se
modifican notablemente con auxilio de la enseñanza y con auxilio de la
razón; nada hay que nos incapacite para gozar vida propia de dioses.