288. _Est etiam calor ille Animo, quem sumit in irâ..._

El calor enciende, además, en ira el ánimo: con su ardiente impulso la

sangre hierve y los ojos brillan: por su parte el aire, que es frío

extremadamente, provoca el temor y por excitación de éste se agita

en convulsiones; por último, el aura, que es tibia, de plácida calma

nos llena el corazón y lleva la serenidad á todo el organismo. El

calor predomina en aquellos seres que se distinguen por temperamento

efervescente dispuesto á la ira, entre los cuales figura en primer

término el león que es todo bravura y valentía; de su pecho brotan

pavorosos rugidos; no puede contener los ímpetus de la violencia: el

aire influye especialmente en los venados, los cuales, agitados por el

frío que hiela sus vísceras, tiemblan por cualquier motivo: por efecto

del aura templada los bueyes gozan vida apacible; ni los torbellinos de

ciegas cóleras los arrebatan con accesos de ira, ni del hálito helado

los entorpecen con temores los miasmas que penetran hasta la médula;

es, por tanto, el buey, animal que tiene su propia situación entre el

tímido venado y el fogoso león.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 195 / 302 题