Defectos de nuestra lengua patria no me permiten, á pesar de mis
deseos, explicarte claramente las relaciones que entre sí mantienen
aquellos elementos mezclados; intentaré, no obstante, dilucidar el
asunto, aunque sea sumariamente y hasta donde me sea posible. En
concertada indestructible unión se mueven los primeros principios;
nada hay que pueda separarlos; son como varias fuerzas unidas en un
solo cuerpo; la potencia de todos en ningún caso puede ser ejercida
por cualesquiera de ellos aisladamente. De igual modo que en las
vísceras de los animales se producen condiciones adecuadas para la
percepción del olor, calor y sabor, y constituyen facultades propias,
no de órganos aislados, sino de un cuerpo que sea perfecto; así también
el calor, el aire y el aura vital, combinados, integran una sola
substancia, en la cual surge aquel agente que da impulso al movimiento
de todo el organismo y dota de sensibilidad á las vísceras: este poder
motor se encarna en lo interior de nuestros miembros: nada hay más
íntimo en nuestro cuerpo que ese agente; es como el alma de nuestra
alma, que ejerce influencia en todo nuestro ser; es la fuerza impulsora
del ánimo y la esencia del alma, fuerza y esencia ocultamente unidas;
en su formación entran elementos muy pequeños y muy pocos, pero aun así
late y domina en todo el cuerpo, y es, volveré á decirlo, el alma de
nuestra alma. Deberemos, pues, afirmar que el aura, el aire y el calor
se extienden, combinados, por todo el cuerpo en regular proporción;
porque si alguno de esos elementos preponderase, no formarían un solo
todo. Si el nexo entre el aire, el calor y el aura vital se rompiese,
de su desequilibrio sobrevendría la muerte.