Voy ahora á tratar de explicarte lo que entiendo acerca de la esencia
del ánimo y de las substancias que lo componen. Desde luego afirmo que
es un concreto sutil de elementos sutilísimos: considera reflexivamente
esta opinión, y la hallarás confirmada. Nada hay que tenga la rapidez
con que el ánimo concibe y realiza sus proyectos; la Naturaleza no
ha formado ningún cuerpo más activo. Como es tan móvil, debe estar
integrado por glóbulos muy tenues que pueden ser agitados por cualquier
débil impulso; el agua, apenas tocada, se mueve y fluctúa por estar
compuesta de elementos sutiles; más consistente la miel, es más pesada,
corre con lentitud, sus moléculas se adhieren entre sí porque son poco
pulidas, algo pesadas, menos globosas; el viento más leve dispersa
con prontitud una grande cantidad de simiente de adormideras, pero no
produce efecto sobre pesadas masas de hierro ó de piedra. Los cuerpos
son movedizos en proporción al pulimento y tenuidad de sus moléculas,
y son más resistentes aquellos que contienen elementos ásperos y
voluminosos.
Ahora bien: como la naturaleza del ánimo es notablemente movible,
necesario es que esté formada por corpúsculos simplicísimos, muy
ligeros y redondos. Y el conocimiento de este postulado ¡oh querido
amigo! te será muy útil y de oportunas aplicaciones.