Ahora puedes conocer que también el alma se halla en los miembros
del ser sensible, y que no es la harmonía el sostén del cuerpo. Desde
luego se observa que si á éste se priva de algunas partes, la vida
subsiste muchas veces conservada por el resto del organismo; pero si
decrece la temperatura de nuestro cuerpo, ó si se espira una cantidad
de aire mayor que la conveniente, en el momento las venas saltan y
se descomponen los huesos. Puedes inducir de repetidas observaciones
de esta clase, que no todas las partes del cuerpo son de igual
importancia, ni todas contribuyen igualmente á la salud, y que los
vapores cálidos y el aire vital son los primeros agentes de la vida y
las últimas resistencias que escapan de los miembros moribundos.