Primeramente digo que el ánimo, al que damos con frecuencia el
nombre de entendimiento, es régimen y consejo de la vida, y forma
parte de nosotros no menos que las manos, los piés y los ojos.
Muchos sabios piensan que el ánimo no reside en lugar determinado,
por cuanto es la exteriorización de la vitalidad del cuerpo ó la
harmonía de los sentidos, según dicen los Griegos; y aunque nos hace
vivir consciamente, no es susceptible de ocupar espacio, como sucede
respecto á la salud que no es parte del cuerpo, sino modo regular de la
existencia de éste, y no se halla fija en sitio alguno; pero entiendo
que esa opinión es errónea. Algunas veces el cuerpo exteriormente sufre
mientras que se experimenta bienestar interno; otras veces el ánimo se
halla triste y el cuerpo disfruta salud, y en ocasiones el dolor que
ofende los piés no daña la cabeza. Además, aunque blando sueño debilita
los miembros y priva al cuerpo del uso de los sentidos, hay personas
que en ese estado se agitan de muchos modos, y tienen sensaciones de
alegría, de inquietud y de tristeza.