41. _Nam, quod sæpe homines morbos magis esse timendos..._

Porque si bien no faltan hombres que alardean de considerar más

temibles la infamia y las enfermedades que los abismos de la muerte,

y entienden que el origen de nuestra alma es el mismo que el de la

sangre[30], y dicen, por último, que nuestras lecciones les son

inútiles, advierte que hacen esas afirmaciones, más por vana presunción

y deseo de renombre, que por tener firmes convicciones. Esos mismos

hombres, si proscriptos de la patria se encuentran, ó si retirados de

la vida social se hallan, ó si les abruma torpe acusación, ó viven,

finalmente, afligidos por numerosas desdichas, adondequiera que,

míseros, se retiran, celebran funerales, inmolan ovejas negras, dedican

sacrificios á los Manes, y cuanto más el infortunio los agobia, tanto

más inclinan su ánimo á la superstición. En tiempos de adversidades, es

cuando conviene observar á los hombres, porque entonces se dan éstos

fácilmente á conocer: proceden como sienten, la máscara se les cae y se

muestran como son.

[30] Alusión á ciertas ideas defendidas por Critias y por

Empedocles, según las cuales el alma es sangre pura del cuerpo

vivo: también en el versículo 23, cap. 12 del Deuteronomio y

en el Levítico, cap. 17, vers. 11 y 13 se hacen indicaciones

análogas con referencia á los animales.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 185 / 302 题