31. _Et quoniam docui, cunctarum exordia rerum..._

Hasta aquí he discurrido acerca de los elementos que son principios

constitutivos de todas las cosas, y acerca de las distintas figuras de

las moléculas que espontáneamente giran en el espacio con movimiento

eterno. Ahora debemos estudiar la naturaleza del ánimo, aclarar en

qué consiste la esencia del alma, y poner en ruinas el temible

Aqueronte[29], que turba todo bienestar de la vida humana, tiñe todas

las cosas con las preocupaciones de la muerte, y no permite el goce

tranquilo de ningún placer puro y honesto.

[29] Aqueronte, río de Epiro, llamado hoy Veliqui; río del

infierno, según los poetas; el infierno mismo.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 184 / 302 题