1. _E tenebris tantis tam clarum extollere lumen..._

Á ti ¡oh varón ilustre, gloria de las gentes griegas, primero que de

tenebrosa obscuridad supo extraer clara luz que iluminase los senderos

de la vida! á ti sigo. Sobre las huellas de tus pasos coloco mis piés,

no porque pretenda rivalizar contigo, sino porque deseo imitarte. ¿Cómo

podría la golondrina contender con el cisne, ó cómo débil cordero de

miembros trémulos podría disputar en la carrera con fogoso caballo? ¡Oh

genio creador de la ciencia! Tus sabias lecciones son para nosotros

rico patrimonio, y en tus discursos, lo mismo que en el floreciente

prado la abeja liba miel de color de rosa, nosotros tomamos áureos

conceptos, áureos y dignos de ser repetidos eternamente. Bastó que

tu razón clamara que el orden universal no era obra de inteligencia

divina, para que se disiparan los terrores del ánimo y el Mundo

quedara abierto á nuestra investigación: vemos el Todo formarse en el

vacío, y se nos aparece el poder de los dioses en sede neutral jamás

sacudida por los vientos ni rociada por nubes tempestuosas, ni violada

por los copos de nieve que penetrante frío condensa, pero rodeada

siempre del límpido éter lleno de sonriente luz difundida á largas

distancias. La Naturaleza todo lo da hecho á los dioses; éstos no

sienten alterada en ningún tiempo y con motivo alguno la paz del ánimo:

por lo contrario, nunca ven los antros aquerusios, y pueden siempre

observar, sin que bajo sus piés les estorbe el suelo, todas las escenas

que se ejecutan en el vacío. Ante esas consideraciones experimento

divino placer y cierto asombro, porque, merced á tus investigaciones,

están para nosotros de manifiesto los arcanos todos y toda la obra de

la Naturaleza.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 183 / 302 题