1138. _Sic igitur magni quoque circùm mœnia Mundi..._

Así, combatido por todos lados, el edificio del Mundo quedará alguna

vez destruido; porque si bien no cesará de improviso la renovación de

los medios que sirven para rehacer y sustentar los seres, como las

corrientes de la vida poco á poco dejarán de recibir los recursos que

enriquecen su caudal, porque la Naturaleza extinguirá los manantiales

tributarios, los siglos morirán por consunción. Observemos que hoy

la Tierra mantiene animales exiguos, cuando en el principio de la

vida organizada creó individuos corpulentos, razas fuertes; pensemos

también que las actuales especies no descenderían de los espacios

por dorada cuerda ni serían producidas por los mares que baten con

furor las rocas; la Tierra pudo antes crearlas y ahora sólo puede

sostenerlas; espontáneamente hacía surgir del suelo tallos de doradas

mieses, sonrientes viñas que utilizaban los mortales, viciosos pastos

y sabrosas frutas; pero hoy esos vegetales, para dar buenos productos,

exigen el auxilio del trabajo nuestro: los bueyes sufren bajo el peso

del arado; los agricultores consumen sus fuerzas en la ruda tarea de

labrar los campos; las cosechas disminuyen, los esfuerzos aumentan: el

viejo campesino apenado considera la esterilidad de sus continuadas

fatigas, compara los tiempos actuales con los pasados y envidia la

fortuna que disfrutaban sus abuelos; refiere que en aquellos remotos

días los hombres respetaban lo ajeno y estaban satisfechos con el

producto de sus terrenos, que aunque muy reducidos, producían abundosos

frutos. Lo que ese humilde labrador no ve, es que todo cuanto existe

consume lentamente su propio vigor, hasta que extenuado se pierde en el

piélago de la decrepitud.

Naturaleza de las cosas: Versión en prosa del poema «De rerum natura» · 第 180 / 302 题