Dispón ahora tu ánimo para escuchar nuevos razonamientos: otra serie
de consideraciones pugnan vehementemente por llegar á tus oídos, y
verdades no generalizadas voy á darte á conocer. Así como nada hay
tan fácil que al iniciarse no parezca de concepción difícil, así
también nada hay grande ni admirable en un principio que no pierda
poco á poco su importancia cuando lo contemplamos mucho tiempo: si
el color puro y brillante del espacio sideral, las estrellas que la
noche adornan, y la luz esplendorosa del Sol y de la Luna apareciesen
á nuestra vista de improviso por vez primera, ante sus maravillas
quedaríamos sorprendidos; ¿qué cosa podría ser comparada con tan
admirables portentos y qué personas se hubieran atrevido á imaginar,
antes de presenciarlos, tan soberbios espectáculos? pero hoy los vemos
sin asombro alguno, y tan acostumbrados á ellos estamos, que apenas hay
alguien que se digne levantar los ojos para contemplar la arquitectura
del cielo. Así la novedad de las reflexiones que voy á presentarte, no
debe causar prevenciones en tu ánimo; por lo contrario, debe estimular
tu atención á fin de que medites en los hechos que voy á exponerte y
admitas mis razones si crees que son verdaderas, ó las rechaces si
las consideras falsas. Trato de indagar si el infinito espacio puede
traspasar el ámbito del mundo, y lo que puede haber más allá de la
redondez de la tierra hasta donde la mente pueda alcanzar, y el ánimo,
libre de prevenciones, consiga elevar su vuelo.