Es también cierto que el cuerpo vivo experimenta dolor cuando los
principios materiales que integran sus vísceras son perturbados en su
posición ordinaria; pero cuando éstos recuperan su estado normal, aquél
vuelve á sentir bienestar agradable. Y como los elementos no constan de
partes que puedan separarse y volverse á reunir, lícito será afirmar de
ellos que no pueden ser ofendidos por el dolor ni lisonjeados por el
placer: luego son incapaces de sensaciones.