Y si fuera posible que los principios generadores tuviesen la misma
condición de seres animados, la conjunción que entre ellos se
estableciera no podría originar más que un acervo inconmensurable de
animales, de modo igual que los hombres, los rebaños y las fieras
por Venus impulsados sólo engendran hombres, rebaños y fieras de su
misma especie. En el caso de que supusiéramos que los elementos al
congregarse perdían la facultad sensorial que les fuese inherente y
en cambio adquirían otra resultante de la masa, ¿no sería necesario
indagar la causa que les obligara á despojarse de sus condiciones
propias? Pero si vemos, como ya antes he dicho, que huevos de aves en
aves se transforman, y que la descomposición de restos inanimados
expuestos en la tierra á la acción de las lluvias crea camadas
palpitantes de gusanos, forzoso es reconocer que de cuerpos insensibles
surgen los seres dotados de sensibilidad.