Además, como observamos que la facultad de sentir es dependiente de
los nervios, de las vísceras y de las venas, que son partes blandas
destructibles, si entendiéramos que los cuerpos dotados de sensibilidad
sólo se formaban de elementos sensibles, supondríamos que eran
igualmente blandos. Y si creyéramos que esos elementos sensibles eran
imperecederos, deberíamos imaginar que cada una de las partes del ser
que integran era susceptible de sentir ó que ellos tenían vida propia
semejante á la de los animales: pero es evidente que ningún miembro
aislado puede tener sensaciones ni recibir de otros impresiones de
ninguna clase: la mano ú otra cualquiera parte del cuerpo, si de éste
queda separada, es incapaz de moverse y de sentir. Consideremos ahora
la suposición de que los elementos primitivos que integran los seres
animados tuviesen como éstos vida propia: ¿de qué manera podrían ser
llamados principios de las cosas, cuando tendrían francas las puertas
de la muerte y por ellas se precipitarían, como vemos que perecen
continuamente los animales de cuya naturaleza participaban?