Si alguno pretendiera que lo sensible puede surgir de lo insensible
sólo en virtud de mudanza efectuada en esto último durante una
evolución parecida á la que experimenta el animal desde el estado
embrionario hasta que se muestra á luz, sería preciso hacerle saber
que á todo nacimiento precede indeclinablemente la formación de un
organismo, que no hay mudanza donde no hay un ente capaz de ser mudado,
y que no pueden surgir las sensaciones sino en seres sensibles; luego
antes de que haya una determinación corpórea cualquiera, los materiales
que han de integrarla se hallarán confundidos en el aire, en el agua,
en la tierra y en el fuego, y no podrán de modo alguno establecer entre
sí mutuas relaciones que den por resultado la vida manifestada en
sensaciones y movimiento.