Nunca he pretendido afirmar que todos los elementos, sin restricción
alguna, puedan en cualquier instante producir cuerpos sensibles: lo
que sostengo es que el hecho de las sensaciones y del movimiento
proviene del orden, número, disposición, forma, colocación y otras
circunstancias de los elementos primarios componentes de los cuerpos.
Lo mismo sucede en la organización especial propia de la hierba de
nuestros campos y de los árboles de nuestras florestas: cuando estos
vegetales, penetrados por la acción continua de las lluvias, se
descomponen y pierden algunas de sus antiguas propiedades, originan
múltiples gusanillos, porque sus principios materiales constitutivos
experimentan una combinación nueva adecuada á la producción de aquellos
animáculos.