Con todo, si la Naturaleza ha negado color á los cuerpos simples,
los ha enriquecido con formas varias, por las cuales, mediante
circunstancias múltiples, pueden mostrarse diversamente colorados,
según las distintas posiciones que entre sí guarden las combinaciones
en que intervienen, y los movimientos á que son impelidos; todas estas
son condiciones que influyen para que un cuerpo que en ciertos casos
como negro se nos ofrece, en otros tenga brillante blancura; así vemos
que las aguas marinas, cuando son agitadas por furiosa tempestad, se
muestran como blancas en las rizadas ondas. Puedes objetar que si los
elementos de un cuerpo que nos parece negro se adicionan á otros, con
los cuales se confunden, ó si pierden alguna cantidad, ó si cambian
de posición, adquirirán, quizá, blancura; pero observa que si el mar
constase de principios materiales azules, en ninguna ocasión aparecería
blanco, aun cuando lo perturbase agitación violenta, porque moléculas
azules nunca darían apariencia de brillante mármol.