Ahora te explicaré el fundamento de la observación precedente:
cualquier color puede mudarse en otro, pero los principios materiales
no pueden sufrir cambio alguno; es necesario que éstos permanezcan
inmutables cuando el mundo no ha quedado ya reducido á la nada. Todo
cuanto puede transformarse, por el mismo hecho está sujeto á la muerte,
á dejar de ser lo que antes era. Guárdate, pues, de creer que los
cuerpos simples sean teñidos, si no quieres admitir que el mundo pueda
quedar aniquilado.