Pero no ha de pensarse que los elementos de la materia se puedan
ligar indiferentemente: si ocurriera así, el mundo se compondría de
innumerables monstruos; habría seres mitad hombres y mitad fieras;
del cuerpo de algunos animales brotarían especies vegetales; juntos
se verían productos de la tierra y del mar, y se encontrarían
Quimeras[27] que arrojarían de su negra boca horrible fuego para
devorar al mundo. Pero es patente que nada ocurre parecido á las
suposiciones citadas, y debemos afirmar, por tanto, que todos los seres
se forman de elementos fijos é invariables para cada especie, y con
regularidad se conservan y se propagan.
[27] Una montaña volcánica de Licia, llamada Quimera, en la cual
habitaban fieras de distinta especie, sirvió á los poetas para
inventar las Quimeras, horribles monstruos que vomitaban fuego.