Desde tiempos remotos el ganado lanígero, la estirpe guerrera de
caballos, y la especie bovina han vivido bajo una misma temperatura,
han usado los mismos pastos y han bebido en iguales surtidores de
agua y respirado los mismos aires; no obstante, sus especies han sido
siempre muy distintas, y cada individuo de ellas ha conservado por
herencia los instintos y las costumbres de sus respectivos padres.
También entre las hierbas, lo mismo que entre las aguas, hay diferentes
clases, porque sus principios constitutivos no son idénticos. Es todo
animal un compuesto de huesos, músculos, sangre, venas, calor, humores,
vísceras y nervios, substancias que entre sí difieren porque están
formadas de distintos elementos. Además, debemos suponer que en los
cuerpos combustibles existan diversos principios que originen luz,
chispas, ceniza y humo; y en general, de todos los cuerpos conocidos
debemos pensar que constan de diversos elementos generadores de los
múltiples fenómenos en que se manifiestan.